En mi jardin marchito, entre mis rosas negras, un brote pequeño se hace camino.
Todo era oscuro, todo lugubre, sin felicidad, sin sonido, solo silencio sepulcral y viento devil, que mis largos cabellos alborotaban, mientras yo miraba al horizonte y el viento susurraba un requiem por mi felicidad. Esa rosa roja floreció,y paso a paso creció, hasta que la rosa roja en amor se convirtió.
Por: Maria Imaginary
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